El contralor inútil

Carlos Mencos (D), contralor general de Cuentas. (Foto: Archivo/Soy502)

Carlos Mencos (D), contralor general de Cuentas. (Foto: Archivo/Soy502)

Le decían “el Cardenal” y su función era darle la bendición final a la corrupción.

El audio que según el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) involucra al contralor Carlos Mencos con la estructura criminal conocida como La Línea, muestra que el máximo responsable de auditar el buen uso del tesoro público de nuestro país era parte de la mafia organizada para saquearlo.

La noticia no ha sorprendido a nadie. De hecho, esta pieza de evidencia solo confirma lo que ya sabíamos todos: que pusieron al perro a cuidar las longanizas.

Para que la corrupción en Guatemala funcionara de la manera estructural, sistemática y metódica en que operaba, sin que a nadie se le arrugara la nariz, era necesario que todas las piezas clave fueran parte del arreglo y participaran de él, cada una cobrando su parte.

Carlos Mencos no es el primero ni el único. La Contraloría General de Cuentas ha sido durante décadas una institución inútil. Por Guatemala campean innumerables mañosos que se han enriquecido a costa de los contribuyentes, sin que la entidad responsable de verificar las cuentas se inmute siquiera.

El audio donde se incrimina al contralor revela cómo funcionaba el asunto: no es que el señor Mencos se fuera de vacaciones y se abstuviera de enviar a sus representantes a desmenuzar libros. 

Por el contrario, los mandaba, diligentemente, solo que a navegar con bandera de tontos: a hacer como que hacían, a limpiar cualquier rastro de pecado y garantizar finiquitos a personajes que estaban dedicados a robarle al Estado.

Es por eso que los fiscales han evidenciado que durante 2015, cuando La Línea operaba a toda máquina, la contraloría no presentó hallazgos, pues su función dentro de la estructura mafiosa era precisamente poner el sello de “revisado” y “aprobado” en cuentas que en realidad estaban putrefactas.

¿Cuánto recibiría Mencos por fingir demencia? 

Los fiscales deberían hacer un estudio patrimonial del contralor para determinar si, desde que asumió el cargo, sus finanzas personales han registrado un incremento injustificable.

Resulta ocioso demandarle ahora a Mencos que renuncie. Aquí ya es cuestión de tiempo: las autoridades deben proseguir con la investigación y presentar una acusación formal cuanto antes para que el Cardenal empiece a explicar cómo colaboró con quienes estaban dedicados a saquear al Estado.

Mientras Mencos rinde esas explicaciones, va siendo hora que pongamos nuestros ojos sobre la contraloría y exijamos que la entidad al fin cumpla su misión, para que no tengan que venir otros a llenar ese vacío.

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

06 de marzo de 2017, 04:03

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