La madre de las Pléyades, de paso en Guatemala

Esmeralda Mallada es la primera astrónoma uruguaya que tiene un asteroide nombrado en su honor. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

Esmeralda Mallada es la primera astrónoma uruguaya que tiene un asteroide nombrado en su honor. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen).

La profesora Esmeralda Mallada visitó Guatemala del 27 de marzo al 4 de abril en un viaje de turismo, para conocer estas tierras. Ella hubiera pasado inadvertida para nuestra comunidad astronómica, de no ser por Ester Letrica, una astrónoma argentina con quien nos une una gran amistad desde hace más de 15 años y quien casualmente es también amiga de Esmeralda. Si no fuera por la conexión que nos hizo nunca la hubiéramos conocido.

Esmeralda Mallada Invernizzi es una astrónoma profesional, originaria de Uruguay, que a sus 80 años practica natación, le gusta estar conectada a Facebook, WhatsApp y otras redes sociales. Sus amigos la llaman “la mamá de las Pléyades”, un apodo con historia.

Cuenta una de las integrantes del grupo, Vicky Boni, que el 29 de febrero de 2012 se reunieron varias amigas y decidieron crear un club de astronomía llamado “Las pléyades”, en el cual decidieron ponerse nombres de cada una de las estrellas. Las fundadoras fueron Alcyone, Merope, Maia y Celeano. Luego se fueron incorporando más entusiastas y una de ellas, María Cristina, les sugirió construir un observatorio en su casa. Entonces la anfitriona pasó a ser M45, y siguieron integrando personas valiosas y queridas. Esmeralda aceptó la invitación enseguida y le gustaron mucho las inquietudes del grupo. Por eso le pusieron “Pléyone, la madre del grupo ".   

En el observatorio de la azotea observan todos los fenómenos que pueden: ocultaciones, el tránsito de Mercurio, el recién pasado eclipse de sol, etc. 

Según la mitología griega, las Pléyades eran siete ninfas, hijas de Pléyone y Atlas. Las siete hermanas eran bellas y sabias y fueron perseguidas por Orión, el cazador, no con buenas intenciones.

Las constelaciones de Orión y Pléyades. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Las constelaciones de Orión y Pléyades. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

Viendo esto, Zeus decidió intervenir, transformándolas en palomas, luego en estrellas y las subió al cielo donde quedaron para siempre. Por eso en las noches, el cazador siempre está persiguiéndolas y uno puede ver esa persecución en el cielo. El cúmulo de las Pléyades tiene más estrellas de las que se ven a simple vista y asimismo el club tiene ahora más miembros que el número original. Es una bonita analogía.

Esmeralda Mallada enconró la astronomía desde temprana edad. A los 15 años figuró como co-fundadora de la Asociación de Astrónomos Aficionados de Uruguay, aunque confiesa que, al principio, lo suyo eran las matemáticas: le encantaba resolver problemas. 

Precisamente esta habilidad fue la que la hizo entrar en el mundo de la astronomía, pues su amiga, Gladys Vergara, (a quién también se le acreditó un asteroide, pero falleció en 2016, antes de que se aprobará la denominación del asteroide 5659 con su nombre), le aconsejó presentarse a un concurso de oposición libre y le ayudó a prepararse.  Esmeralda ganó el segundo puesto.

Esmeralda Mallda, en un aula. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Esmeralda Mallda, en un aula. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

Desde que entró al mundo de la astronomía, Esmeralda se sintió feliz. Los planetas, la mecánica celeste, las órbitas planetarias, la eclíptica y todo el conjunto la encantaron. Se quedó con los astros y siguió adelante. Esmeralda no perdía oportunidad de superación: cada vez que había un concurso para un nuevo puesto en el observatorio, participaba.

Fue profesora de astronomía en secundaria por más de 30 años, pero eso no fue suficiente. A los 52 años ingresó a la facultad de Ciencias a estudiar astronomía y logró licenciarse a los 61. Era el año 1998: los primeros exoplanetas se acababan de descubrir (por Mayor, Queloz y Marcy).

Esmeralda ha sido una científica muy inquieta, le gusta participar en “star parties” con astrónomos aficionados, salir a otros países y hacer amistades. Eso le ha merecido el cariño de los aficionados de Argentina, Paraguay y ahora Guatemala.   

En 2015, los astrónomos aficionados de Paraguay tuvieron la oportunidad de proponerla para que la Unión Astronómica Internacional nombrara un asteroide en su honor.  La propuesta fue aceptada y fue así como la UAI renombró el asteroide 16277 como “Mallada”, en su honor.

Este es el asteroide nombrado en honor a Esmeralda Mallada. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Este es el asteroide nombrado en honor a Esmeralda Mallada. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

Esmeralda es la primera mujer uruguaya que tiene esa alta distinción, pero sigue siendo una persona humilde. Al preguntarle si ha visto su asteroide responde que es difícil porque tiene magnitud 13, lo cual es algo muy, muy tenue, pero ella sabe que está allí, en alguna parte del cinturón principal de asteroides y lo estará por millones de años.   

También es directa, “no se hace bolas” como decimos en Guatemala. Si algo no le gusta, lo dice y ya, como cuando le pregunté qué piensa sobre las teorías del fin del universo, sobre la cosmología, y me dijo simplemente que no le interesan. Son todas teorías. 

En cambio, cuando le pregunté si cree que existen seres extraterrestres, inteligentes, en otros planetas, me contestó: “sin duda existen, pero están tan lejos que es muy difícil que podamos conocerlos”. Otra respuesta directa, sincera y encantadora.

La fama de Esmeralda, su prestigio, el amor de sus amigos que la acompaña a donde va, atrajo a muchos astrónomos aficionados y estudiantes de astronomía chapines y lo demuestra el hecho de que en su conferencia, impartida en el campus central de la Universidad Galileo, no había una silla vacía. 

Esmeralda Mallada, rodeada de astrónomos guatemaltecos. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)
Esmeralda Mallada, rodeada de astrónomos guatemaltecos. (Foto: Cortesía Edgar Castro Bathen)

La visita de Esmeralda, la "madre de las Pléyades", fue breve, pero dejó semillas de estrellas por estas latitudes. Nos inquietó el corazón, que es lo más importante. Nos sentimos muy afortunados de haberla conocido.

 

16 de abril de 2017, 14:04

cerrar