Ocho puntos para entender las consecuencias del Nobel a Bob Dylan

A pesar de que Bob Dylan era uno de los eternos candidatos al Premio Nobel de Literatura, el mundo se “sorprendió” tras el anuncio de que había obtenido el galardón este año. El que no se haya dado a conocer como literato, desconcierta a mucha gente.

Bob Dylan es músico, como todos sabrán, y ha escrito dos libros: “Tarántulas”, que nadie mencionará por ser muy extraño, y “Crónicas. Volumen 1”, que se constituiría en el único documento escrito que le daría algún mérito para ganar el Nobel literario.

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Pero la Academia Sueca decidió dárselo, no por este libro, sino por la fuerte carga poética de las letras de sus canciones. Al margen de que mucha gente que conoce de literatura está realmente satisfecha por este premio, me quiero concentrar en algunas repercusiones que tendrá este suceso.

1. Los estadounidenses, a esperar más

La Academia Sueca se ha mostrado en los últimos años muy reacia a premiar a los estadounidenses, a pesar de que hay muchos muy buenos: Philip Roth, Joyce Carol Oates, Don DeLillo y Cormac McCarthy. Después de Bob Dylan, pasarán al menos veinte años para que vuelvan a reconocer a otro de ese país.

La última estadounidense en ganar el Nobel de Literatura fue Toni Morrison, en 1993.

2. Y más espera a los poetas

La Academia Sueca tarda mucho en premiar a los poetas y (mucho más) a los dramaturgos, pero considerando a Bob Dylan un poeta, pasarán algunos años antes de que vuelvan a premiar a otro. ¡Y no digamos a otro músico!

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El último poeta premiado fue Tomas Tranströmer hace cinco años. Más probable que sea un dramaturgo, ya que el último en recibirlo fue Harold Pinter, en 2006.

3. Rechazo al impacto editorial

Cada vez, al ganar un Nobel literario, los precios de los libros subían exorbitantemente. Las grandes editoriales trasnacionales apostaban por los eternos candidatos, a fin de tenerlos entre sus títulos en caso de ganar.

Con la casi nula producción escrita de Bob Dylan, por lo menos esto no ocurrirá en el corto plazo. Aunque, sin duda alguna, en algunas editoriales ya están ahora reunidos para crear “compilaciones líricas de sus canciones”, reeditar sus “Crónicas. Volumen 1” o incluso tantear a Dylan para ver si tendrá algún borrador o libro en proceso para publicarlo a mediano plazo.

Eso sí, las disqueras de Dylan percibirán lo que en años anteriores gozaron las editoriales.

4. Se abren a nuevas propuestas

Tras haber considerado que hay suficiente poesía en las canciones de Bob Dylan, ahora habrá más presión para que la Academia Sueca premie a expresiones diferentes. ¿Qué tal empezar con otras formas escritas, como los e-books, los blogs o, incluso, los tuits? ¿O bien la literatura oral? ¿Qué tal a un guionista de cine o de series de televisión?

¿Podríamos volver a los tiempos en que le dieron el Nobel de Literatura a Winston Churchill por sus discursos políticos? 

5. Las sorpresas de los académicos

A la Academia Sueca le gusta sorprender y detesta ser predecible. Por eso odia a los favoritos de las casas de apuestas (lo cual es mucho mejor, para evitar suspicacias con las mafias, tal y como ocurre con los partidos amañados en el deporte).

6. Pasar en la lista, varios años

En el caso de Bob Dylan, pasó muchos años en la lista de favoritos. Fue tanto tiempo, que muy pocos recordaban que estaba en la lista y ya había caído debajo de los 20 primeros.

Esas son malas noticias para Murakami, que ha dominado el listado de favoritos en los últimos tres o cuatro años. Quizá dentro de unos diez o quince años, cuando haya perdido popularidad y lectores, cuando no esté tan de moda, sea su momento.

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7. Continúa la tendencia social

La Academia Sueca prefiere a los autores con cierto grado de compromiso social, sin que llegue a premiar panfletos. Bob Dylan era una voz fuerte por la paz, para la Generación Beat y el movimiento Hippie. Y le ha restado méritos a Milan Kundera por las acusaciones de haber sido informante de la Policía Secreta de Checoslovaquia durante la Guerra Fría, que él ha negado, pero le ha valido para ya no estar entre los favoritos al Nobel.

Es posible que la Academia Sueca siga confiando en los escritores políticamente correctos, un poco inclinados a la izquierda aunque no tan sesgados, y rechazando a los radicales.

8. La competencia se recrudece

Aunque Bob Dylan fue un eterno candidato al Nobel, en muchas ocasiones su postulación parecía casi una broma: premiar a quien no ha escrito. Eso significa también que la Academia Sueca habrá considerado que el listado de los candidatos ya necesitaba renovarse y muchos de los que figuran se caerán (además de los estadounidenses).

*Las opiniones publicadas en las columnas son responsabilidad de su autor, no de Soy502

13 de octubre de 2016, 14:10

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